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17/12/08

Reflexión última etapa y vacaciones

Durante la primera semana de diciembre tuvimos mucha actividad, todos estaban esforzándose por terminar su proyecto individual. Incluso el sábado 6, nos vimos en la escuela con un pequeño grupo. Ese día salimos como a las tres y media de la tarde. La escuela estaba vacía y semioscura, recordé cuando en el proyecto de Chimalhuacán en la Facultad de Psicología, aprendimos los sábados lo que era la universidad vacía. La sensación extraña de hacer algo que nadie hace, de ver el espacio, el mismo espacio de todos los días siempre habitado y agitado, ahora como un teatro sin público o un animal dormido. Ivonne me dijo en alguna asesoría que se había dormido a las tres de la mañana, y le dije que “en la universidad se conoce la noche”. Pienso que lo importante no es simplemente desvelarse o conocer las horas de sueño de la universidad el fin de semana, sino que podamos darle un significado, un ¿para qué lo hacemos?


Hoy conversando con Ramón, le explicaba que el propósito de este proyecto es construir una comunidad académica entre estudiantes y profesores, y que para ello debemos hacer las cosas que hace una comunidad académica. Tal vez estemos dando los primeros pasos.


Terminamos la primera etapa del curso taller. Realmente fueron muy agitados los últimos días. Por las tardes el cubículo se convertía en un taller de edición y discusión: teníamos algunos problemas técnicos con la computadora (¿Cómo se ponen las notas a pie de página?, ¿Cómo se suben las imágenes al blog?), problemas conceptuales (como en el trabajo de Arturo, ¿cómo integrar que Colón parecía darse cuenta de no haber llegado a donde esperaba y al mismo tiempo encontraba “lo que quería ver”?), problemas de redacción, problemas laborales (como en el caso de Maru que se le atravesó un inventario), y claro, los problemas de aquellos que comenzaron tarde (como Ángel, Cristian, Marco, Mónica, Heidi, José, Mayte y Sinahí).


Creo que estoy preocupado precisamente por los trabajos de estos últimos, al hacerlo hacia el final del semestre no pude darles la debido atención y asesoría, no pude leer con detenimiento sus textos, no pude orientarlos en las lecturas que les di o que encontraron como a los demás, no pude escucharlos, y ellos mismos no pudieron darse ese tiempo, ese ritmo que se necesita para apropiarse de una pregunta, de una idea, de una imaginación, para buscar y para crear cosas. Las diferencias con los demás trabajos son marcadas, no sólo en los aspectos formales de la investigación, también en los detalles. Las imágenes que encontraron solo las usan para ilustrar, pero no hicieron una búsqueda más orientada y crítica. Sus glosarios son en algunos casos simples transcripciones o copias de diccionarios y enciclopedias. El último fin de semana algunos visitaron museos apresuradamente para completar una entrada obligatoria. En fin, me preocupa que ellos mismo no se den cuenta de las carencias que tienen.


Comenzamos la última parte del curso taller. La primer dificultad que tenemos es que después del esfuerzo para terminar los trabajos individuales, nos podemos quedar con la impresión de que el semestre ya terminó. Si la actividad anterior era confusa, porque resultaba difícil de entender juntos “qué estamos haciendo”, esta última es de nuevo cuesta arriba. “Y ahora ¿qué tenemos que hacer?” es la pregunta de todos. Y aunque algunos tengan claro que se trata de hacer un trabajo de equipo, nadie sabe bien de qué se trata. Narraré como van cada uno de los tres grupos (blogs) y luego plantearé un plan general.


En el grupo matutino (“
La cultura eurocéntrica de los siglos XV y XVI”, como tituló Víctor al blog) empezamos a intercambiar los trabajos para su revisión, ahí plantemos los puntos para hacer correcciones, observaciones y propuestas:


Redacción y ortografía
Coherencia del proyecto (preguntas y entradas)
Relación con mi proyecto
Propuestas para mejorar el diseño



En la segunda sesión (a la que no fueron todos los interesados), Ivonne, Violeta y Víctor dijeron que los proyectos que leyeron “estaban bien”. “¿Cómo que están bien?”, creo que dije con ese tono de profesor inconforme. O todos habían hecho un acuerdo para no criticarse mutuamente o no se había entendido la tarea. Creo que lo segundo.

Hicimos una estructura de blog como si fuera el número especial de una revista académica (un dossier). Dijimos que nuestro tema es la navegación, y que la abordamos desde dos perspectivas generales: el conocimiento y la modernidad. De esa manera agrupamos los trabajos individuales así:

Conocimiento: cartografía (Ivonne y Violeta) e instrumentos de navegación (Alejandra)

Modernidad: Poder y cultura (Víctor), Economía (Eleazar)


Dijimos que una tarea es escribir una presentación para el número especial, donde hagamos un resumen del contenido.

También hablamos de las relaciones o los puentes entre los trabajos. Vimos el ejemplo del viaje de Colón, que es abordado por lo menos por los trabajos de Víctor, Violeta e Ivonne. También quedamos de encontrar otros puentes.

plan para edición final del grupo en:

http://docs.google.com/View?docid=dfbbm6ss_12fbbczsc6

27/11/08

Proverbios del aula 1

Cuando el estudiante está preocupado por el formato del trabajo, cuántas cuartillas, cuántas referencias, qué va primero, qué va después, y esas son todas sus preguntas el profesor debe parar la antena porque están sucediendo por lo menos dos cosas que no se dicen:
El estudiante no ha avanzado nada en su indagación, y debido a que se acerca la fecha de entrega, intenta cubrir el requisito a cómo de lugar. Toda indicación del profesor sobre el formato será inutil, no habrá contenido de trabajo. Pero esto también expresa otra cosa,
El profesor no ha podido ayudar al estudiante a interesarse por su indagación. Ambos están hablando sobre aspectos externos al trabajo. No ha logrado tampoco dar las guías adecuadas para que el estudiante se sienta seguro de lo que hace, y por ello la ansiedad de la calificación sale a flote.

19/11/08

Reflexiones sobre nuestro propio proceso

Colegas estudiantes y profesores de la comunidad de indagación en Cultura, Saberes y Técnicas:

Este semestre hemos emprendido un proyecto de innovación didáctica que está basado en el trabajo de proyectos colectivos de indagación. Como hemos ya experimentado, este enfoque para abordar la enseñanza y el aprendizaje implica dificultades y retos tanto para los estudiantes como para los docentes. Quiero empezar la reflexión de ese proceso ahora que estamos dando el último estirón del semestre.

¿Cuáles son las características especiales que este proyecto tiene?

En primer lugar, mencionaré dos aspectos que señala Hernández (2000): los proyectos de indagación buscan establecer conexiones y cuestionar la idea de una versión única de la realidad, donde cada recorrido es singular. En otras palabras, esto quiere decir resignificar los objetivos y las acciones de lo que hacemos en el aula, asumiéndonos como constructores de conocimiento. Esto causa gran incertidumbre porque ya no se trata de enseñar/aprender unos temas previamente seleccionados, sino de ir adecuando qué información necesitamos y cómo la interpretamos de acuerdo al proceso de indagación. Como me comentó Juan Antonio, “ahora las clases ya no son clases, ya no puedo preparar exposiciones de los temas como antes”. Pero también los estudiantes se enfrentan a algo parecido, como expresaron en clase Violeta, Ivonne, Mónica y Blanca: “de pronto ya no sabemos para donde vamos, a dónde va todo esto”.

Nos pasa como a los navegantes con la brújula: el norte magnético que señala la “aguja de marear” no concuerda exactamente con el norte geográfico. Nos damos cuenta del desajuste, de que lo que nos orientaba antes en un mar pequeño y conocido no nos sirve del todo para emprender está aventura. No está demás decir que ese sentimiento se puede vincular a las aulas en las que se generan aprendizajes de calidad, como describe McCombs (2000). Yo estoy seguro de que eso es lo que está ocurriendo, pero también estoy de acuerdo con ustedes en que por momentos esto puede parecer no tener ni pies ni cabeza. Igual que los navegantes del siglo XV, necesitamos instrumentos y conocimientos que se ajusten a nuestra empresa educativa.

Quiero enfatizar otras dos características que menciona Hernández (2000) sobre los proyectos como el de nosotros. Primero, se trata de una forma de aprendizaje en la que se tiene en cuenta que todos los alumnos pueden aprender si encuentran el lugar para ello, porque hay diferentes formas de aprender, diferentes necesidades formativas (somos individuos) y porque no podemos determinar de antemano lo que se aprenderá. Segundo, se trabaja con diferentes tipos de información y no se olvida que el aprendizaje vinculado al hacer, a la actividad manual y a la intuición, también es una forma de aprendizaje. Ambas características están muy relacionadas ya que diferentes aprendizajes requieren diferente información y distintas actividades. Esto nos cuesta igualmente mucho trabajo, estamos acostumbrados a que el aula es un lugar homogenizante, primero porque todos deben aprender lo mismo sin importar sus diferencias y segundo porque se obliga a hacerlo de la misma manera. Como los conquistadores no podemos entender que hay otras perspectivas, otros mundos posibles además del que conocemos.

La primera conclusión que se me ocurre sobre las características de nuestros proyectos de indagación, es que se trata de construcciones singulares de conocimiento que son moldeadas por las necesidades e intereses de formación de los participantes. No está demás decir que incluye a estudiantes y docentes por igual. Espero que Juan Antonio nos pueda platicar su experiencia de descubrimiento de nuevas formas de trabajo con los estudiantes.

Así que mientras producimos conocimiento (interrogantes, interpretaciones y relaciones nuevas) aprendemos a pensar y hacer cosas (con y sin palabras) para nuestra vida como profesionales. Al explorar nuevos rumbos también necesitamos ir probando lo que nos sirve, ir reconociendo lo que no sabemos, y produciendo un saber adecuado, inédito, y propio a nuestras metas.

Hernández, Fernando. (2000) Educación y cultura visual. Barcelona, Octaedro.

McCombs, Barbara. (2000) La clase y la escuela centrada en el aprendiz: estrategias para aumentar la motivación y el rendimiento. Madrid, Paidós.

14/10/08

Crónica de una visita al Museo Histórico Naval


En la primera sesión del curso nos preguntábamos cómo adquiríamos ciertos saberes, y al respecto hubo distintas respuestas, por ejemplo, que algunos aprendizajes provenían de las aulas, documentales, películas, museos, dichos de otras personas, de oídas o simplemente estaban por alguna razón archivados en nuestra memoria sin saber de donde provenían. Durante el transcurso de una de las clases donde nos preguntábamos sobre la “navegación” una estudiante del grupo recordó haber ido en alguna ocasión al Museo Histórico Naval de la Secretaría de Marina. En el grupo se generó un consenso por cuchicheo de que tal vez en este museo podríamos obtener información valiosa sobre el tema de cómo navegar. Así que planeamos una visita programada el próximo miércoles, quedándonos de ver en el Metro Escuadrón 2001.*



La visita comenzó con el registro de cada uno de nosotros antes de entrar al museo, en la puerta hicimos una cola de quince minutos mientras registraban a cada uno. Nos pidieron una identificación, la cual, por cierto, escanearon, y registraron nuestras mochilas. Al fin entramos al sacrosanto recinto de la Marina de México, llamaba la atención lo pulido que estaba el piso y los uniformes nítidos de los marinos. Nos conducimos pues al museo, donde dos amables señoritas vestidas de marineros nos recibieron diciendo que si nos interesaría una visita guiada, ante tan amable ofrecimiento decidimos entonces aceptar la oferta.



Por el tono de la explicación la visita parecía tener una ruta predefinida de darnos una visión patriótica e idealizada de la historia de la marina. Lo primero que atraía la atención era un mural en la primera sala donde aparecían héroes navales y al fondo el primer barco escuela de la marina en medio de una tormenta y con un resplandor rodeándolo de punta a punta. Al respecto había que preguntarse sobre la historia de estos barcos escuela, cuándo se habían creado y de qué tradición histórica provenían, ante la pregunta la guía aporto poco, sólo se concreto a decirnos el nombre del dichoso barco, pero nuestra laguna sobre por qué un barco escuela quedo bajo las nubes de la ignorancia.



La visión a lo lejos del museo era un conjunto de maquetas de barcos, algunas fotos, instrumentos de navegación y pinturas en un espacio ciertamente reducido. Las maquetas en su mayoría eran de barcos de guerra, y otros mercantes o antiguas fragatas. Al explicarnos una de las maquetas, la guía nos dijo que la parte de atrás de los barcos era la encargada de romper las olas, yo siempre había pensado que esa función la hacía la parte de enfrente pero para mi sorpresa era la parte trasera o popa. Después nos enseñó un timón o caña explicándonos que las embarcaciones se manejan en sentido contrario que los coches, es decir que si uno quiere ir a la derecha tiene que girar el timón en sentido contrario. Nos explicó que el sistema de órdenes de un barco se basaba en el rumbo, si había que girar en dirección a babor o a estribor. También aclaró algo que había surgido como duda en otro grupo sobre el término “bitácora”, ésta se definía de dos maneras: una en la que era un escrito donde se narraba los acontecimientos – accidentes, corrientes, vientos… – que habían sucedido en la trayectoria de un navío y en otro sentido como un armario de madera situado en la cubierta del barco. Bien la duda se resolvió cuando nos enseñó el armario de madera en el museo que tiene el nombre de bitácora y en el que se guardaban en rollos las bitácoras o escritos donde se narraban los acontecimientos de la travesía.



La guía siguió entonces narrándonos como si fuésemos estudiantes de secundaria la historia patriótica de la marina, no puedo decir que no dijera algunos aspectos sugerentes en dicha explicación, pero uno siempre tenía la tentación de ver la historia detrás del mito, pero era difícil expurgar dicha cuestión. Nos narró como la mayoría de los barcos de guerra de México eran comprados a otros países, algunos eran reciclados de otros países o habían sido comprados, y sólo a últimas fechas se habían construido los primeros en astilleros mexicanos. Nos hablo un poco sobre el Buque Escuela Cuauhtémoc donde hacen sus prácticas de navegación los cadetes de la Escuela Naval Militar. Los estudiantes preguntaron algunas cuestiones al respecto de las lanchas salvavidas y algunos otros detalles del barco. Con orgullo la guía nos explicó que los cadetes distinguidos realizaban su entrenamiento durante un año en el Cuauhtémoc recorriendo el mundo, que dicho barco había ganado varios concursos internacionales y que el tipo de barco era una goleta de vela con tres mástiles construido en España. En la sección de instrumentos de navegación nuestra guía guardo un gran silencio, nos desilusionamos porque daban ganas de sacarlos de su estante reluciente y poderlos manipular; pero nuestra marina prefiere conservar la forma que difundir conocimiento histórico y naval. Casi al final nos mostró una foto donde el Cuauhtémoc tenía una tira de banderitas de punta a punta, preguntamos que significaban y la guía nos dijo que los barcos tenían lenguajes codificados que se utilizaban para enviar mensajes a través de las imágenes, qué este era un lenguaje universal que cualquier marino con un poco de entrenamiento podía interpretar.



Después de la visita al museo fuimos a darle un vistazo a la biblioteca de la Secretaría de Marina. La biblioteca era una pequeña pecera de no más de diez metros cuadrados, con unos cuantos estantes y con libros tirados por todo el piso. Como siempre se nos acercaba alguien con actitud marcial para ver nuestros propósitos – no fuera que descubriésemos algún secreto bien guardado por nuestra heroica marina – , al final resultaron también ser amables y nosotros dijimos que lo que buscábamos era información sobre historia de la navegación. Nos trajeron unos cuantos libritos de hace ya algunos años, nada impresionante de verdad, pero bueno los hojeamos para ver si nos eran útiles. Platicando con el encargado de la biblioteca nos dijo que hace poco tenían en la biblioteca el acervo de cartas náuticas pero se habían subido a un fondo reservado. Le dije que era una lástima aquel hecho, pero como buen bibliotecario que ve un grupo de alumnos interesados de algo que parece que ahí nadie le interesa, se dio un momento y bajo dos cartas náuticas. Para nuestra sorpresa una de ellas era muy antigua de 1859 y había sido realizada por la Sociedad Cartográfica de Londres, por supuesto que no teníamos muchos elementos para interpretarla pero hicimos nuestros pininos lanzando ideas que nos ayudaran a comprender este mapa con números y líneas. Al final surgía la pregunta de cómo era posible que un país con miles de kilómetros de litorales tuviera tan poca cultura oficial de la navegación. No hay que negar que lo que vimos sea un esfuerzo pequeño en verdad, pero se queda absolutamente limitado cuando lo comparamos con otros museos en el mundo. Tal vez si nosotros trabajáramos con esfuerzo y consistencia podríamos obtener mejores referentes históricos, culturales y técnicos de la navegación.



Buque Escuela Cuauhtémoc


Juan Antonio Laviada Cáceres

* El escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana es la única unidad militar mexicana que ha combatido fuera del territorio mexicano en la II Guerra Mundial. Las misiones consistieron principalmente en incursiones de bombardeo y ametrallamiento sobre las posiciones japonesas establecidas en el norte y centro de Luzón y de reconocimiento armado sobre la isla de Formosa, hoy Taiwán. El Escuadrón 201 realizó 59 misiones en compañía de Aliados de la Segunda Guerra Mundial, lanzó 252 bombas y se dispararon 138,652 cartuchos de ametralladora.

03/10/08

Revisión de Portafolio del estudiante

El próximo viernes 10 de octubre haremos
Revisión de avances del portafolio del estudiante
Grupos del profesor Emiliano Urteaga

Recordemos que el portafolio incluye tres ejercicios obligatorios:
1. Objetivos de aprendizaje del estudiante
2. Organización de las evidencias
3. Reflexión sobre lo aprendido

El próximo viernes trabajaremos en el segundo. Para ello es necesario traer sus evidencias de aprendizaje. Me preguntaban si las evidencias eran lo que están investigando para el blog: si pero no sólo eso. Pueden incluir notas de clase, lecturas, búsquedas de internet o de biblioteca, dibujos, esquemas, noticias del periódico, etcétera: traigan todo lo que crean que sirva para observar lo que están aprendiendo en el curso y el esfuerzo que ponen en ello.

También les pedí que traigan su propuesta de cómo va a ser su portafolio, aquí cada quien decide según su gusto y creatividad. Puede ser un folder, una carpeta, un cuaderno, construidos con cartulina o papel kraft o algún otro material de reciclaje (recuerden no ayudar a talar más árboles)

09/09/08

Bitácora Emiliano

Grupo 201

Tareas para el próximo viernes

Situados en las relaciones Europa-América alrededor de 1490 el grupo plantea las siguientes preguntas:

¿Cuáles eran las rutas marítimas?
¿Cómo eran los mapas?
¿Cómo sabían dónde estaba el barco?
¿Cómo medían el tiempo?

Con estas preguntas el grupo se da ala tarea de buscar información (en libros, revistas, enciclopedias, en casa, en la biblio y en internet) que nos ayude.

Para avanzar en nuestro trabajo cada estudiante traerá:

  • la info ya trabajada, o sea redactada, resumida, anotada
  • propuestas de palabras (5) para el glosario del grupo
  • sucesos, acontecimientos, hechos para la línea del tiempo del grupo
  • la referencia de las fuentes consultadas

Hoy una parte del grupo vino por primera vez a la clase y utilizaron la hora para ir a la biblio o al centro de cómputo.
En el aula trabajé con Ivonne, Jessica, Blanca y Mónica. Ellas trajaron una enciclopedia infantil, información sobre el viaje de Magallanes de una página de internet (sin referencia) y un libro de cuentos de piratas.
Leímos partes de la enciclopedia y concluímos que no nos aportaba para la indagación. Sobre la info de internet se planteó que era necesario buscar el significado de los mapas que ahí aparecían, uno de ellos supuestamente un mapamundi que utilizó Magallanes. De los cuentos de piratas quedamos en leerlos y encontrar partes de los relatos que nos ayuden con "como le hacen los navegantes" ante los problemas de orientación y navegación del barco.

Jessica hizo la siguiente suposición:

  • Los mapas les ayudarían a saber dónde estaban

Es decir que conociendo cómo eran sus mapas se responderían casi todas las preguntas. A lo que se plantearon dos problemas:

  • No se pueden hacer mapas del mar, y
  • En el siglo XVI existían muchos lugares (costas) sin mapa

A lo que se planteó que para hacer el mapa del mar se necesita hacer el mapa de otra cosa, y que la solución era buscar las mediciones y cálculos del cielo (u otros) que en esa época servirán a la navegación.

02/09/08

Comenzamos clases

Hoy empezamos está aventura, el primer día de clases, día para explicar la propuesta a los estudiantes, para irla configurando con ellos. ¿Cuál será su percepción?